Hay personas que parecen estar en todas partes, no por casualidad, sino porque su presencia teje los hilos que sostienen un sistema en movimiento. Así es Alejo Heymo, Coordinador de Operaciones e Innovación en La Mano del Mono, quien lleva más de cuatro años dejando su huella en múltiples espacios: el Círculo Operativo, el de Alianzas, el General y el del Propósito. “Estoy en todos lados, jaja”, comenta entre risas, dejando ver la mezcla de humor y compromiso que lo caracteriza.
Desde su rol, Alejo acompaña y coachea al equipo operativo en los proyectos activos para que los compromisos asumidos con clientes y aliados se cumplan de manera ágil, eficiente y siempre alineada al propósito de la organización. Pero también hay un trasfondo más profundo: el aprendizaje constante. “Aseguramos una actualización continua de nuestro modelo Market Ready Tourism, incorporando lo que aprendemos en la operación para ofrecer servicios cada vez más alineados a las necesidades del mercado”, explica.
Es fácil entender por qué Alejo es una pieza clave en la evolución del modelo. Habla de la innovación no como algo que se impone, sino como algo que emerge del aprendizaje colectivo.
“Soy como un agricultor. Alguien que siembra curiosidad, cultiva capacidad de asombro y cosecha aprendizajes.”
El valor de los encuentros genuinos
Al preguntarle qué es lo que más disfruta de su trabajo, su respuesta se aleja de lo técnico o lo estratégico. “El brillo de los ojos de otras personas cuando descubren algo desde el corazón”, dice sin dudar. Habla de esos momentos “eureka” en los que una idea, una experiencia o un vínculo toca algo más profundo: la emoción y la conciencia.
Lo inspiran los vínculos, los aprendizajes compartidos y la posibilidad de crear redes humanas que van más allá del trabajo. “Me inspiran los encuentros genuinos y el trabajo colectivo por un fin común”, confiesa.
Y lo cierto es que Alejo vive esos vínculos en carne propia. Recuerda con especial cariño los reencuentros con las empresas sociales que La Mano del Mono ha acompañado a lo largo de los años. “Me encanta escuchar cómo continuó su historia, qué nuevos retos han afrontado, si las estrategias que diseñamos juntos florecieron o no… y por qué.”
Mientras narra una visita reciente a la costa de Oaxaca, su voz se suaviza. “Visité a Marina y Ana Lilia. Conocí su tan ansiado corral de incubación para tortugas, y ellas conocieron a mi hija de apenas un año. También me hospedé en YooNashi y conviví con Mariano y Vanesa. Nos actualizamos sobre cómo ha avanzado su proyecto, mientras compartíamos con mis papás.”
Su relato combina el lado humano y el profesional con una naturalidad que refleja el espíritu de La Mano del Mono: acompañar desde el vínculo, no solo desde la estrategia.
Entre la estructura y lo emergente
Al hablar sobre los retos de su trabajo, Alejo no duda en reconocer que estar al tanto de todo lo que sucede —proyectos en curso, nuevos procesos, alianzas por concretar— requiere organización, anticipación y una comunicación efectiva y afectiva.
Pero hay algo más que técnica: una filosofía ante lo cambiante. “La evolución no solo responde a los cambios, también los crea”, afirma con convicción. Y luego, como quien lanza un recordatorio amable pero firme, agrega:
“Abandona la ilusión de control y súmate a entender, aceptar y disfrutar lo emergente. ¡Vamos, que ya vas tarde!”
Es una frase que sintetiza su manera de ver la innovación: no como una búsqueda de certezas, sino como una danza constante con lo inesperado y una invitación a nuevas personas que buscan unirse a la monada.
Regenerar vínculos, regenerar territorios
Alejo cree profundamente que la regeneración de los vínculos es la base para regenerar los territorios. Su mirada trasciende los proyectos y las métricas: ve en cada interacción, en cada aprendizaje compartido, una oportunidad de conexión y transformación.
Y mientras conversamos, me queda claro que esa es precisamente la esencia de La Mano del Mono: una organización que apuesta por el aprendizaje colectivo, las redes humanas y la evolución constante.
En Alejo se refleja el espíritu de quienes hacen posible nuestro impacto: personas que siembran curiosidad, cultivan vínculos y cosechan aprendizajes para construir, juntos, un turismo que transforma y regenera.
¡No te pierdas los siguientes capítulos de nuestra serie Desde LMDM, en la que presentaremos a cada una de las personas que hacen de La Mano del Mono una organización con propósito que vive la regeneración desde el corazón!