Agradecemos los reconocimientos en estos 15 años.

¿Se invierte en turismo regenerativo o en turismo para la regeneración?

Durante años hemos intentado clasificar proyectos, empresas y destinos con etiquetas cada vez más específicas: sostenible, responsable, regenerativo, de impacto.

Pero en LARIS 2026 —la Cumbre Latinoamericana de Inversiones Regenerativas organizada por SVX en Bogotá— descubrimos que quizá la pregunta más importante no es cómo llamamos a un proyecto.

La verdadera pregunta es otra:

¿Estamos invirtiendo en turismo regenerativo… o estamos invirtiendo en turismo que regenera los territorios donde ocurre?

Puede parecer un simple juego de palabras.

No lo es.

Ese pequeño cambio modifica profundamente la manera en que pensamos las inversiones, el desarrollo de destinos y el papel del turismo en América Latina.

Cuando las etiquetas dejan de explicar la realidad

Hace algunos años visitamos una comunidad en la Selva Lacandona.

Desde el mirador de un centro ecoturístico era imposible no notar el contraste.

A un lado del río, una selva abundante que la comunidad había protegido y restaurado durante años.

Al otro, un paisaje transformado por la ganadería extensiva.

Sin embargo, el mismo centro turístico enfrentaba otro desafío: el sistema de tratamiento de aguas residuales había quedado rebasado por el crecimiento del turismo y comenzaba a afectar ese mismo río que la comunidad ayudaba a conservar.

Entonces surge una pregunta incómoda.

¿Es un proyecto regenerativo?

La respuesta difícilmente puede ser un sí o un no.

Porque los territorios son complejos.

Las personas también.

Y los procesos de regeneración todavía más.

En La Mano del Mono creemos que las etiquetas, cuando se vuelven absolutas, pueden impedirnos comprender esa complejidad.

La regeneración no es una etiqueta. Es una dirección.

Ese fue precisamente uno de los temas centrales del panel “Inversiones en destinos de turismo regenerativo”, donde Mauricio Miramontes, Líder de Alianzas de LMDM, compartió escenario con Lina Bautista (Biotácora Colombia), Patricia Salazar (WWF Colombia) y Luis Alberto Camargo (OPEPA).

La conversación giró alrededor de un cambio de perspectiva.

Más que preguntarnos si un destino es regenerativo, necesitamos entender cómo el turismo fortalece o debilita los medios de vida locales.

Porque ningún proyecto es perfecto.

Todos generan impactos positivos y negativos al mismo tiempo.

Lo importante es que existan mecanismos para reconocerlos, medirlos y mejorar continuamente.

En otras palabras, dejar de clasificar proyectos para empezar a acompañar procesos.

Y eso cambia por completo la conversación sobre inversión.

Invertir para que el territorio pueda regenerarse

Cuando hablamos de inversión, normalmente pensamos en rentabilidad financiera.

Pero los territorios necesitan mucho más que eso.

Necesitan inversiones capaces de fortalecer las relaciones entre las personas, la naturaleza y la economía local.

Durante el panel compartimos cómo en La Mano del Mono hemos dedicado más de quince años a co-diseñar herramientas que permitan justamente eso.

Por un lado, Market Ready Tourism, que acompaña empresas y destinos para fortalecer sus capacidades empresariales, comerciales, operativas y de sostenibilidad.

Por otro, Reserva Natura, una tecnología colaborativa que facilita una mejor gestión de visitantes, genera información para la toma de decisiones y crea nuevas oportunidades para financiar la conservación y el bienestar comunitario.

No se trata solamente de desarrollar tecnología.

Se trata de crear herramientas que permitan canalizar recursos hacia procesos de regeneración construidos junto con las comunidades.

El reto del capital que sirve a la vida

Uno de los temas que más interés despertó fue el financiamiento.

La regeneración rara vez puede sostenerse con una sola fuente de recursos.

En nuestra experiencia, cada etapa del proceso requiere distintos tipos de capital.

Filantropía.

Fondos públicos.

Agencias de cooperación.

Inversión de impacto.

Reinversión de las propias empresas.

Esta combinación —conocida como blended finance— permite que iniciativas que difícilmente serían financiadas por un solo actor puedan avanzar y consolidarse con el tiempo.

No es un modelo sencillo.

Pero refleja mucho mejor la complejidad de los territorios.

Medir lo que realmente importa

Otro de los grandes desafíos es demostrar que la regeneración está ocurriendo.

Las métricas tradicionales siguen siendo importantes.

Ventas.

Empleo.

Visitantes.

Alianzas comerciales.

Pero por sí solas cuentan una historia incompleta.

En La Mano del Mono complementamos esos indicadores con el enfoque de medios de vida locales, observando cómo el turismo fortalece —o debilita— distintos capitales del territorio:

  • Capital natural.
  • Capital social.
  • Capital humano.
  • Capital financiero.
  • Tiempo y calidad de vida.

No es una medición sencilla.

Pero creemos que es una forma mucho más honesta de comprender el impacto real del turismo.

Porque regenerar no significa alcanzar un estado perfecto.

Significa avanzar, aprender y corregir continuamente.

Lo que nos dejó LARIS

Más allá de las conversaciones sobre inversión, tecnología o indicadores, LARIS dejó una certeza.

La regeneración ya está ocurriendo en América Latina.

Comunidades.

Empresas.

Fondos.

Organizaciones.

Gobiernos.

Cada vez más actores están demostrando que es posible construir economías que fortalezcan la vida en lugar de agotarla.

Lo que todavía necesitamos son más espacios capaces de conectar esos esfuerzos.

Espacios donde el capital pueda encontrarse con los territorios.

Donde las comunidades dialoguen con inversionistas.

Donde la innovación tecnológica responda a necesidades reales.

Y donde el turismo deje de medirse únicamente por el número de visitantes para empezar a entenderse por la calidad de las relaciones que ayuda a regenerar.

Porque quizá el futuro no consiste en encontrar proyectos perfectamente regenerativos.

Consiste en aprender a invertir, colaborar y decidir para que cada vez más territorios puedan regenerarse.

En La Mano del Mono seguimos construyendo puentes entre comunidades, empresas, organizaciones, gobiernos e inversionistas para que el turismo fortalezca los medios de vida locales y genere impactos que trasciendan el corto plazo.

Si quieres conocer cómo desarrollamos herramientas como Market Ready Tourism y Reserva Natura, o explorar formas de colaborar en procesos de regeneración territorial, conversemos.

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